Escudriñar tu alma y encontrar sólo blancos y negros. No más grises. No más color.
Sentir que se va, como la inspiración cuando intentas exprimirla. Sentir que te desvaneces poco a poco, que te divides, que no serás más que medio tú, como la media naranja de alguien porque tu media naranja se está escapando.
Y no hay más llantos, no hay más dolor. Sólo blancos y negros.
Sólo indiferencia, sólo ficción. Porque la realidad es demasiado asfixiante a veces, demasiado cínica, cautivándonos con el miedo a la muerte, el miedo al ridículo y el miedo al fracaso.
Miedo.
No más grises por el miedo, no más términos medios.
Sólo blancos y negros.