domingo, 18 de noviembre de 2012

A saltos y chupitos.


La vida es como un cubata de vodka-limón.
Igual de simple y frágil. Un resbalón, un codazo, un golpecito.. Y adiós copa.

¿Vaso medio lleno? ¿Vaso medio vacío?
Da igual. Misma cantidad de vodka. Simplemente, está más o menos rebajado. Más o menos dulce. Pero sigue siendo vodka.
¿Y si no hay fanta? Chupitazo. Del vaso a la garganta.
Mueca y fuera. A seguir sonriendo.

Y así es la vida. A veces más jodida, a veces más cómoda. Pero es vida. Tanto el del chupito como el de la copa se beben el mismo vodka y con la misma cara.

Así es. Día malo, mueca. Pero pa dentro y a seguir sonriendo. Bébete la vida, con mezcla o sin mezcla, pero bébetela.
Bébetela sea dulce o amarga, y disfrútala. Bébetela como si fuera esa única copa que tienes para toda la noche.  

lunes, 17 de septiembre de 2012

Noches de olvido

Sentía que el aire se escapaba de su boca, como el último hálito de vida.
¿Sería acaso su última noche? Tras tantas cosas vividas, ¿todo terminaría así?

Intentó dejar de pensar en ello. "Un día más"- pensó. "Sobrevive un día más".

Abrió los ojos con miedo, con miedo de encontrarse en su tumba, en el olvido. Sin embargo, sólo veía estrellas. Intentó levantarse, pero le dolía todo el cuerpo. Tenía los brazos entumecidos, las piernas destrozadas y los ojos cansados.
Miró a un lado, y se encontró en un callejón. "Cómo cojones habré llegado a esta mítica escena de película".
Cubos de basura. Plásticos. Vapor saliendo de las alcantarillas. Cajas, mendigos y olor a vómito.

Y ahí estaba a su lado, su más fiel y vieja compañera nocturna... Su petaca. Su maldición.
Comenzó a recordar poco a poco, sintiendo ese típico pinchazo en la cabeza al tirar del hilo de la memoria. Empezó a abrir puerta a puerta los recuerdos de la noche anterior, redescubriendo lagunas que ni él mismo querría navegar. Y llegó a la causa de su patética situación.
Llegó a su voz. Sus miradas. Sus sonrisas.
Su todo.

Llegó a su perdición.

Miró el reloj, no eran más de las 6 de la mañana cuando decidió recoger su vieja petaca y olvidar su dignidad para siempre.
Estúpido masoca.

Sobrevivió un día más, para seguir torturándose.

jueves, 16 de agosto de 2012

Fingiendo

La brisa zarandeaba mi pelo. Sonaba Ludovico de fondo, y mi mente... Mi mente intentaba escapar.
Fluían por mi cabeza miles y miles de reflexiones impulsadas por el sonido del viento, bailando al son de la música.
Quizás grandes artistas, escritores o filósofos habían pasado por este momento, esta lluvia de sensaciones y sentimientos... Pero yo lo detestaba.
No quería ponerme melancólico, eso siempre significaba que algo iba mal.

Cerré los ojos y dejé que mi alma se escabullera, que se sintiera fuera de su pequeño contenedor, que pensara libre sin estúpidos intereses de por medio. Dejé que pensara por sí misma, y a la vez, por mi también.
Qué escena tan ridícula. Y aún así, funcionó.
Poco a poco, la ira se fue difuminando en favor de la indiferencia.
Qué triste es la indiferencia cuando se es tan joven...
Qué triste, y qué falsa. Pero por otra parte, qué eficaz. Te ayuda a evadirte, sentirte mejor, fingir que olvidas, que no te importa.

Al fin y al cabo, esta vida consiste en fingir a todas horas.
La sinceridad siempre lleva a una situación peor, o al menos, trae consigo sentimientos más fuertes, más sinceros, valga la redundancia.
Sentimientos mas complicados de encajar, evadir o afrontar..
Poca gente tiene los cojones de afrontar sus sentimientos. Cada vez que tú los encaras, los sacas a la luz, tu entorno finge. Finge con respuestas estúpidas, con gilipolleces que quieres oir. Entonces, tú finges que esa respuesta te agrada, que no te importa y te da igual. Y vuelta a la indiferencia, al olvido.

Cuántos bucles sin sentido crea la humanidad por no enfrentarse a sus miedos. Sus miedos a equivocarse y al qué dirán.
Cuánta estupidez.

viernes, 20 de julio de 2012

El videoclip de nuestras vidas


Despertó en la barra; discreta almohada de tantas noches sin sentido, tantas noches en busca de una razón para seguir. Razones que siempre terminaban ahogadas en el fondo de unas 7 copas. Y esta noche, no había sido diferente.
Estaba sediento.
Miró a un lado. Nada.
Miró al otro. Dos banquetas vacías, una copa a medio terminar y una guapa camarera con una sonrisa en los labios.
No era una sonrisa de agrado, era más bien de lástima. Le apenaba ver a aquel chico, tan joven, con tanto por delante, destrozando su vida noche a noche a tanta velocidad, sin tiempo para mirar a su alrededor y darse cuenta del error que estaba cometiendo.

Esa amarga sonrisa le devolvió a la dura realidad.
Mató la copa de un trago. Recordó poco a poco, qué era lo que le había llevado a aquel bar de mala muerte. Recordó que se había prometido no volver, no dejarse llevar de nuevo.
Se levantó. Pagó, con una buena propina de regalo para aquella joven y se largó. Decidió irse andando a casa, observando la noche, recorriendo las calles y acariciando miles de sensaciones que le venían con el recuerdo de cada canción, cada esquina de su ciudad.

Se sentía inmerso en un videoclip de alguna típica canción que habla de lo que había sido y lo que será; de amores eternos,  lúdicos, fantásticos. Mentiras.
Las anaranjadas luces de las farolas iluminaban cada recoveco de la calle, daban brillo a sus llorosos ojos y ambientaban más aún su pequeño corto.

Huyó de las luces, huyó de todo lo que le hiciera enfrascarse en ese videoclip, esa canción, esas mentiras. Necesitaba huir de ella. Y así, poco a poco se aventuró a entrar a oscuros callejones, aunque no más oscuros que su triste corazón.

miércoles, 16 de mayo de 2012

En el fondo de mi gintonic.

Aquella ramera se sentó a mi lado. Cogió mi copa y, de dos tragos, acabó hasta con la última gota de mi nocturno acompañante. Me había jodido.
Probablemente, restando una copa más a mi noche, me había jodido; había arruinado mi plan de ahogarme una noche más en el olvido.
Y ahora, sólo quedaba ella y la barra del bar. Menuda furcia.

Indignado, llamé al camarero.
-Eh! Disculpe, otro gintonic.
-Menuda semanita, ¿eh? Estás que no paras.
-Calla y sírvemelo, gilipollas.
-...

Y allí estaba yo, con mi gintonic y mi nueva espectadora. Pedí otro para ella.
Lo agradeció y, de nuevo, con dos tragos se lo bebió entero.
Siempre pensé que yo era un tío con mala suerte, que mi vida era un bucle de desgracias, de preguntas sin sentido y sin respuesta, de respuestas sin pregunta y coherencia, un bucle de infelicidad constante alimentada por mi arrogancia y mi estupidez. Siempre pensé, -o eso creía hacer- que todo el mundo era más feliz que yo.
Pero allí estaba aquella joven, una fulana de 21 años como mucho, cerrando bares y bebiendo copas a pares. Esa chica, no podía ser feliz. No podía serlo, desde luego. La intriga me reconcomía. ¿Qué podría haber llevado a aquella chica a este remoto bar?

Me decidí a preguntar, no sin antes pedir otro gintonic para ambos.
Sí, no podía dejar que ella bebiese más rápido o terminaría creyéndome esa estupidez de que aquella joven era más infeliz que yo. Y no podía ser cierto. No.
Me empezó a contar su vida, sus desgracias, sus continuas luchas y búsquedas de la felicidad. Entonces, fui algo maleducado y pregunté su edad. Una vida con tantas querellas no podía ser tan corta.

Tenía tan solo 18 años.
Me sentí miserable. Me sentí un desagradecido, un egocéntrico, un ignorante.

Sólo 18 años y toda una vida de desgracias e infelicidades. Pedí otra ronda. Esto no podía continuar así.
Yo me quejaba por un matrimonio roto y un trabajo sin futuro, ella de una vida sin infancia y un futuro sin rumbo.
Seré mediocre.. -pensé.
Escondimos sueños e ilusiones rotos detrás de cada trago.

El mundo no se merecía a un imbécil como yo. No se merecía que siguiese llorando en aquel lúgubre bar, mientras que él luchaba por seguir girando. Ella seguía hablando.
Me hablaba de sus sueños, de su rutina, de sus ganas de escapar, independizarse, luchar por sí misma.

Pedí de nuevo una copa.
Y otra. Prometí que sería la última, y que sería la última noche.
Prometí tantas cosas aquella noche, que hoy ni la barra del bar me las recuerda.
Y aquí estamos de nuevo. Mi gintonic, y yo.

Y en el fondo, más sueños e ilusiones rotos.

miércoles, 9 de mayo de 2012

A un centímetro de ti mismo.

¿Cuándo sabes que lo que ves en el espejo, eres tú, y no un simple reflejo de cómo quieres ser?
¿Te conoces?
Pensando sobre esto, me acordé de que alguien dijo: él no es así, o al menos, antes no lo era.
A lo que pensé: ¿y cómo soy yo?
No sé cómo soy, no sé si lo que soy ahora es una simple etapa de mi desarrollo, si es mi personalidad, o al menos la base de mi futura personalidad, no sé si soy un corta-pega de otras personalidades o soy yo. Yo mismo y mi experiencia.
Porque, en realidad, todos somos un corta-pega de nuestro alrededor. No naces con una personalidad adquirida, con una etiqueta que diga quién ni cómo eres. Naces con ojos, con oídos y con unas ganas de comerte el mundo que te cagas. Creces recogiendo información de la gente cercana a ti, y, aunque el conjunto de todos esos corta-pega es, en esencia, tu personalidad, no deja de ser un corta-pega. Por lo tanto, no eres tú, eres una mezcla de "yo"s, que a su vez, son mezclas de otros "yo"s.
No sé si en algún momento he sido yo realmente, si lo que soy ahora es una barrera de protección contra lo que de verdad soy, o simplemente una imagen que me autoimpongo por alguna estúpida razón.

Sin embargo, la originalidad, la espontaneidad y la extraversión son cualidades no adquiridas de otras personas, supongo que es algo que viene dado por tu historia, tu pasado, tu presente.
Somos una mezcla de todo. Somos tú, somos él, somos nosotros; soy yo.
Seguramente, tú mismo me hayas marcado de tal forma que, tras conocerte, hayas modificado ligeramente mi personalidad, algún concepto de algo dentro de mi. Y no es que no tenga una personalidad firme, que no sea lo suficientemente maduro o que sea fácil de cambiar. Afirmar eso, sería absurdo; como también lo sería afirmar que lo sé todo, y por lo tanto, no me hace falta aprender de ti.
Una actitud, una sonrisa o incluso un tono de voz puede parecerte tan sorprenderte que, inconscientemente te haga realizar un pequeño cambio en ti.
De pequeños cambios va la cosa.

Así que, ¿quién cojones somos? ¿Cuándo podremos decir que nos conocemos?
Nunca. Jamás podrás decir que eres algo o alguien concreto. Un pequeño cambio a tu alrededor podría producir un gran cambio en tu interior, así que, ¿para qué preocuparnos por quiénes somos?
Patricio, Pato, Ebolardo y quizás, por qué no, mañana Renato. Quién sabe.
Hoy por hoy, soy quien soy, como soy, y por lo que soy. Disfrutad de ello, porque quizás no sea lo mismo mañana.

domingo, 22 de abril de 2012

Discontinua continuidad.

Miras por la ventanilla del coche. Las gotas se estrellan en el cristal  buscando tu cara.
Líneas discontinuas. Cuántos símiles se pueden hacer con esas líneas discontinuas.

Miras al frente intentando olvidar.
Crees que lo consigues, pero encuentras de nuevo esas líneas discontinuas. Bah.
Jodidas líneas discontinuas.
Te recuerdan al afán del ser humano por cambiar de dirección segundo sí, segundo también. Hoy quieres ser capitán y mañana tener un perro. Ya sabes, cohesión total.

Siempre quise tener un perro.
"-Papá, ¿por qué no compramos un perro?
-Primero cuida del periquito y después hablamos del perro."
Cierto, ahora recuerdo por qué no compramos un perro. Pobre pájaro.

Vuelves a las líneas discontinuas, aunque ahora llevan a su lado una línea continua. ¿Tendrán envidia las líneas discontinuas de las continuas? O, por el contrario, ¿lo tendrán las continuas de las discontinuas?
Teniendo en cuenta la tendencia por desear lo que tienen los demás, seguramente ocurra que se envidien mutuamente.
La discontinua querrá la tranquilidad de la continua, su equilibrio, su simpleza y rutina. La continua, sin embargo, gustará de tener más variedad, más libertad, más diversión con coches a toda velocidad pasando por encima suya. Qué cínicos somos a veces.
Yo, personalmente, no me quedo con ninguna... Eso de ser pisoteado a todas horas.. no, no me va.

Llegas al peaje. En el último momento, cambias de carril... Mal fario.
En tu carril estará el conductor más lento. ¿Cómo lo hago? No lo sé. Costumbres.

De costumbres sabe mucho la línea continua. La rutina es de lo poco que nos mantiene cuerdos, ¿sabéis? Qué sería de nosotros si cada día que nos despertásemos, fuese en una cama diferente, con un peinado diferente, ropa diferente, en un país diferente.
Sales de tu casa y te encuentras a un chino hoy, un español mañana, un canadiense al siguiente y un filipino al mes. Locura. Locura máxima. Y sin embargo, odiamos la rutina. Odiamos la cordura, el día a día, las mismas caras, los mismos sueños. No nos gusta encontrarnos con las mismas arrugas y caras de cansancio cada mañana. Queremos cosas nuevas, discontinuidades. ¿O no?

Nosesae. Volvemos a la gran pregunta de siempre.
¿Qué queremos? Oh, gran bucle. Holy shit.

viernes, 6 de abril de 2012

Sin preocupaciones más allá de ti mismo.

-Pierdes el tiempo- dijo.
-¿Qué es, para ti, perder el tiempo? Para mí, perder el tiempo es nutrir tus esperanzas sentado en una silla, aguardando a que algo o alguien te lance el flotador que te saque de esa mierda de pensamientos. 
Eso, amigo, es perder el tiempo. 
Salir a buscar lo que engrandece tus sueños, intentar llegar a ello alargando la mano, estirando los dedos hasta sentir que se desgarra el más pequeño e ínfimo músculo de tu dedo índice... Eso, no es perder el tiempo. Simplemente con verlo, con olerlo, con sentirlo cerca, estás consiguiendo mucho más que el que sólo puede imaginar, creer, rezar. Mucho más que aquel que aún está mirando por la ventana, esperando que entre las gotas de lluvia que golpean su ventana, aparezca su mayor deseo, su sueño.
-Pero así... Alimentas esa necesidad, ¿no? La ves más cerca, y quizás te atraiga con más fuerza. 
Es un objetivo más cercano, piensas. Pero en realidad, sigue siendo imposible... Por lo tanto, pierdes el tiempo.
-Puede ser.. Pero, ¿qué es, pues,  imposible? Hace siglos, imposible era que el mundo fuera redondo, que existiera gente igual que nosotros y con las mismas preocupaciones más allá de aquel sauce llorón que se veía en el horizonte... Hace otros tantos siglos, imposible era que el hombre pudiese siquiera imaginar alzarse más de 10 metros del suelo, sin después caer de nuevo y morir como la propia idea que habitaba en su cabeza... Hace años, imposible era imaginar alcanzar la luna, tocarla, investigarla... 

Y ahora, ¿te parece imposible esto? 

¿De verdad me estás diciendo que te parece esto imposible? Imposible, desde luego, será para ese tipejo del sillón del que te he hablado antes. Para él, será imposible. 
Nada es imposible.
-Bueno, quizás tengas razón... Imposible no, pero sí, muy difícil.
-Difícil ya es un grado menos de dificultad; ya es más fácil que con imposible.
-Cierto.
-Llegados hasta este punto, convertido lo imposible en difícil, ¿quién te impide convertir lo difícil en fácil, y lo fácil en conseguido?
-No lo sé, dímelo tú.
-Tú. Tú mismo y tu miedo a comerte el mundo.

lunes, 19 de marzo de 2012

Estúpida necesidad

Somos seres insaciables.
Cada mañana nos despertamos con un objetivo, muchas veces, distinto al anterior. Muchos de ellos, objetivos imposibles. 
Buscamos siempre más, y más, y más... ¿Por qué!? Joder, vale ya con ser unos inconformistas!. 
Está bien, sí, pero hasta cierto punto. 
Estoy hasta los huevos de ir por la calle y sólo ver caras largas, caras que denotan infelicidad, cansancio, tristeza... ¿Qué coño nos pasa? ¿Por qué cojones tengo que ver documentales de la 2 de cuatro negros sin ropa, para ver una jodida sonrisa? Manda huevos.
Y todo por qué, ¿eh? ¿Por que no tienes tu coche de 30.000 euros? ¿Por que tu hijo es homosexual y tú lo preferías hetero? Bah, seremos subnormales... nunca somos felices con lo que tenemos. ¿Dónde está la inteligencia del hombre, la capacidad de aprovechar sus medios, cuando no valora los medios que tiene a su alrededor? Si todo nos parece poco, nos parece insuficiente, ¿dónde coño está esa supuesta inteligencia?

Estoy hasta la polla de que la gente vaya con esas caras de muertos por la mañana porque tiene que ir en metro, porque tiene que usar el autobús... ¿Pero qué os pasa? Ojalá tuviérais que recorrer los 15 putos kilómetros que se recorren esos negros de la 2 para ir cada mañana sólo a por agua que, aún así, sonríen a la cámara. Nos sonríen a nosotros, sus explotadores.

Me cabrea que no nos sea suficiente para ser felices con la sonrisa del chico o la chica de al lado, que no nos sea suficiente para ser felices que tengamos ropa, estudios, coche, autobús, metro, tele, ordenadores, cama, frigorífico, frigorífico lleno, encima. Siempre miramos más allá; no tenemos ropa de marca, tenemos que estudiar mucho, tenemos un coche de hace 10 años, el autobús huele a viejo, el metro a rancio, la tele es una basura porque no ponen lo que me gusta, el ordenador me va más lento que a mi mejor amigo, mi cama es demasiado pequeña y se me sale el pie por el lateral, y así, un sinfín de cosas.
Por qué, joder. Por qué.

Somos el único ser de la tierra con necesidades ilimitadas, pero con medios limitados. El único ser que no sabe aprovechar sus medios para saciar algo tan fácil como la felicidad. La felicidad es muy fácil de encontrar, pero muy difícil de mantener. Es fácil, si tú quieres. Si aprendes a conformarte con las pequeñas cosas del día a día, si aprendes a buscarla y no a comprarla. Mi felicidad, está en vuestra felicidad. Parecerá un tópico, pero es así. La cuestión es, ¿cuándo seréis felices, jodíos?

martes, 6 de marzo de 2012

Bucle de respuestas

Mira a través de la ventana de lo incierto, eso que se esconde en lo más profundo de tu mente. Encuéntrate, date la oportunidad de saber quién eres y qué quieres.
Piénsalo.
¿Quién eres?
¿Qué quieres?
Nadie sabe en realidad quién es, nadie sabe qué quiere. Podemos pensar en ello cientos de horas, miles de minutos... Millones de segundos.
Pero la respuesta, es siempre la misma. Otra interrogación. Otra vuelta a la tortilla donde vuelves a estar tú de cara, y las respuestas en la cruz de la moneda.
Muchas veces crees tener la respuesta a esas preguntas, pero una sola acción ajena a ti, puede cambiar totalmente esas respuestas, convirtiéndose de nuevo en ese bucle de respuestas sobre respuestas.
Cada día una decisión simple, absurda y muchas veces sin ningún trasfondo, puede hacer que todo lo que pensamos cambie de sentido, que tome una forma que escapa de nuestra imaginación.
Hoy quizás tengas claras tus intenciones, tus sentimientos, tus gustos y tus decisiones... Pero todo esto, mañana volará con una pequeña brisa de aire que te dejará de nuevo al principio del todo.
¿Quién eres?
¿Qué quieres?



¿Qué buscas?

miércoles, 29 de febrero de 2012

Ingenuo

Qué creías, ¿que no podría contigo?, ¿que eso no estaba hecho para ti?, ¿que pasarías por delante, sin más?
Pues ya ves que no.
Pensabas que era fácil, que sólo los estúpidos y los ciegos tropezaban en un escalón tan obvio. Tan obvio y... tan bonito, y llamativo. Tan llamativo, que te atrajo de tal forma que no lo viste venir... Y sí, te tropezaste como todos, ¡imbécil! Y es en ese momento.

Es en ese preciso momento cuando te das cuenta de que eres más débil de lo que pensabas. No eres el tipo duro que ves frente al espejo cada mañana, no. No eres diferente, si no todo lo contrario. 
Eres igual de suicida que toda la humanidad.

Visto desde el suelo, aquel escalón no es tan bonito, ni llamativo. Es incluso patético, porque te sigue pareciendo taaan obvio, tan fácil de verlo venir...

Pero da igual. Toca levantarse, y lo haces como el que se tropieza en la calle después de un traspiés; avergonzado, ligeramente humillado, pero con la cabeza bien alta. Pensando ingenuamente que, ahora sí, no volverás a caer.

Bah, estúpido ser.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Levántate.

... Hilo musical ...


Levántate, habla, hazte oír.
No huyas. No sigas esperando a que todo se solucione solo. No mantengas la esperanza viva con burdos y absurdos pensamientos.
Actúa.
Haz que el mundo sea tuyo, haz que se rinda ante tus deseos y los cumpla. No sigas pensando que pedir, rezar o exigir servirá de algo. Sólo son palabras que se las lleva el viento, que juegan en tu contra porque va pasando el tiempo y tú, tú sigues esperando.

Por eso sal, busca tu felicidad, tu vida, tus deseos. Lucha por ellos porque no vendrán solos. No será fácil, te lo advierto. No será un regalo. La vida no te seguirá mimando.
Pero no es imposible, sólo te toca jugar tus cartas, expresar tus pensamientos, tus sentimientos y no esconder tus contradicciones. No sigas huyendo creyendo que así te estás haciendo un favor... Deja de temer las consecuencias, deja de temer el posible fallo, la caída o la decepción, porque partes desde eso. Partes desde un punto en el que tu existencia no tiene sentido, en el que tu paso por el mundo es una estupidez, es efímero. Sin embargo, eso puede cambiar... Y está en tus manos.

Grítalo, porque tienes fuerza, tienes carisma, tienes labia y sobre todo, tienes mucho que ofrecer. No te lo guardes, no desperdicies tu don. Sería una gran pérdida y, la verdad, el mundo no está para tales fracasos.

Busca el sí, busca la forma de que el mundo te sonría.

domingo, 19 de febrero de 2012

Inmóvil

¿Qué es la muerte hoy en día?
De verdad, muchas veces me planteo qué significa para nosotros la muerte, qué significa no de una forma cercana, si no, la muerte... Como tal.

Cada día leemos y escuchamos noticias de 352 muertos en Siria por una bomba, 126 muertos en China por un terremoto, 217 muertos en... yo que sé, Turquía por la caída del régimen de Mustafá, Scar, Simba o quien sea.
¿Y qué sacamos de ello? Nada. Nadie reacciona, nadie siente nada por esas vidas. Es triste, pero cierto.
Nos preocupa mucho más el hecho de que en el mismo momento en el que leemos eso, el metro se pare 5 minutos (OH, DIOS, MIO! ¡Llegamos tarde!) que el hecho de esas 700 muertes en menos de un día... Alucinante, ¿eh?
Nos preocupa más llegar tarde nosotros 5 minutos, que el hecho de que 700 personas, que son eso, personas, no lleguen nunca a sus trabajos, casas, colegios... Parece que no nos damos cuenta de que no son números o estadísticas... Son personas.
Por eso mismo, vayamos más allá. Detrás de esas 700 muertes literales, hay miles de muertes metafóricas. Miles de personas que dependían de esas 700, miles de vidas cambiadas en un sólo día... Niños que no volverán a ver a sus padres, o padres que no volverán a ver a sus hijos. Alumnos que dependerán de otros profesores (en el grandioso caso de que en ese pueblo haya más profesores, claro...), enfermos que quizás mueran también ese mismo día porque su médico pasaba cerca de un imbécil que reivindica sus principios con una bomba, o abuelos que se quedarán sin motivos para seguir viviendo tras la muerte de sus congéneres.

Pero calla, que nosotros llegamos tarde.

Es más fácil ignorarlo, seguir en la calidez de nuestro mundo donde las muertes son fortuitas que interesarnos por cómo podemos lograr una estabilidad mundial. Todos deseamos la paz mundial, que se acabe el hambre en el mundo, que se erradique la pobreza y esas mierdas, ¿no?
¡Jajajajajajajajajajajajajaja! Hipocresía.
Hipocresía pura y dura.
Mientras que te lees ese periódico (gratis, por cierto) en el metro, calentito, seguramente bien desayunado y bien abrigadito para cuando salgas a la calle, hay miles de personas cagadas de frío, hambre y sin tener ni puñetera idea de por qué están así. Pero, qué puedes hacer tú, ¿verdad? Si sólo eres tú el que piensa así, eres un ser superior ante todos los demás, único en el mundo. Sólo tú quieres solucionar todos los problemas del mundo y claro, pobrecito, tú solo no puedes hacer nada...
Qué vas a hacer, ¿regalarle una manta a un mendigo? Por favor, ¡para qué! Así no logras nada, ¿verdad?

Bah, cada día me da más asco la sociedad en la que vivimos. Somos todos (en muchos casos, me incluyo) unos desagradecidos de mierda, unos hipócritas y sobre todo, unos cínicos. Como se dice siempre:
Hay que... Hay que... Pero no hay quién.


PD: De nuevo, esta canción me viene que ni pintada para este tema... http://lacuevaderalph.blogspot.com/2011/12/estoy-cansao.html

sábado, 11 de febrero de 2012

Incertidumbre

Sabéis lo que es tener una filosofía de vida, supongo.
Una forma de pensar, sentir o ver las cosas. Unos esquemas a seguir que crean la rutina de tu vida, unos esquemas que te presentan ante la gente, es lo que te hace ser como eres, tu esencia.
Esto viene dado por toda tu vida, se crean solos o a base de esfuerzo.
Muchas veces, construyes tú mismo esos esquemas a base de autodefensa, otras muchas, lo hace tu subconsciente y otras muchas, se forman porque sí, porque así tiene que ser...
Siempre que tengas tus esquemas presentes, y seas fiel a ellos, serás feliz.

Reafirmas tus ideales, sabes qué, cómo, cuándo y por qué quieres ser como eres en este momento de tu vida. Quizás luego cambien un poco tus objetivos, tus gustos, etc Pero seguirán estando ahí, seguirán siendo tuyos.
Seguirá siendo tu esencia...

Pero, ¿y qué pasa si algo o alguien rompe esos esquemas totalmente? ¿Si ya no sabes qué pensar, qué querer o qué sentir?

Es en ese momento en el que llega la incertidumbre, sí señor. Se acabó el saberlo todo sobre ti mismo, toca innovar, supongo.

martes, 7 de febrero de 2012

Despiertas de un sueño fantástico, en un mundo desconocido, hostil, un mundo donde todo cohíbe tu felicidad, tu alegría, estrangula tu vida segundo a segundo. Un mundo del que tu mente, tu corazón, tu subconsciente, hasta la más pequeña fibra de tu ser, te pide escapar.
Crees que no puedes más, que tu cuerpo va a estallar en pequeños trozos de carne, que no quedará nada de ti después de esto...

Pero entonces, abres las alas y comienzas a volar, a darle parte de tu magia y de tu vida, a darle el color que le hace falta, porque este mundo es tu mundo, es el mundo que te toca vivir y disfrutar.

¡Bátelas! Bate las alas con fuerza y demuestra que sabes levantar el vuelo, que eres capaz de surcar el cielo sin mirar atrás. Demuestra que con sólo una sonrisa proveniente de tu alma, puedes transformar el mundo entero, puedes conseguir lo que tú quieras, porque puedes, porque tienes una sonrisa preciosa. Quizás no sea perfecta, pero es preciosa. Comienza dándole color a tus pensamientos, ahí reside toda tu alegría, déjala escapar y rebosa el mundo con ella porque este mundo chico, este mundo te pertenece.

sábado, 4 de febrero de 2012

Miedo a la realidad

No hay nada peor que el miedo a no poder elegir, a ser fruto del destino de otros, de sus decisiones. No hay nada peor que ver cómo cada acción de tu vida, son repercusiones de algo que tú no has elegido, que tú no has buscado.

¿Qué hacer cuando no eres el dueño de tu vida? ¿Qué hacer cuando estás sujeto a otras personas?
Cuando todo va bien, puede ser incluso cómodo dejarte llevar... Pero cuando no, no hay nada más frustrante que formar parte de un presente del que no estás dispuesto a aceptar.

Puedes intentar luchar contra ello, intentar coger el mando de la situación y ser partícipe de ello, pero cuando la elección no te pertenece, sólo te queda esperar, y verlas venir.
Es injusto, triste, patético, pero es real. Y es la vida.

Por eso, yo no tengo miedo a tomar decisiones, tengo miedo a no poder elegir.

jueves, 26 de enero de 2012

Random

Llegan a mi cabeza pensamientos al azar que fulminan mi conciencia en cada momento.
No puedo ordenarlos, y muchos ni si quiera descifrarlos, llegan y llegan sin querer decirme qué quieren o por qué aparecen ahora.
Me desconciertan, me desorientan, me hacen pensar, sentir, creer cosas a las que no quiero darles vida. Son pensamientos sin fin, sin un camino que seguir, sin un objetivo más allá de un aspecto momentáneo de mi vida. Me cuesta incluso darle sentido a mis palabras, si es que lo tienen, claro.
Me hacen perder la conciencia de la realidad durante horas, perderme en un mundo en el que quizás gano, quizás pierdo, pero es mi mundo.

Mil sensaciones se juntan en el pasillo de salida de mi mente, crean un tumulto esperando que alguien o algo les permita salir, pero ahí siguen, esperando. Esperando a que alguien competente los ordene, les diga por qué están ahí, y quién de ellos debería simplemente desaparecer, pero ese, no soy yo. No puedo ordenar mis sentimientos, y me dicen lo que debo hacer, y no lo que yo quiero hacer. Intentan gobernar mi vida de tal forma en el que mis gustos quedan sumergidos a merced de los demás, y sin embargo, no quiero seguir así. No más. No quiero seguir reprimiéndome, no quiero seguir siendo quien no soy, sintiendo lo que no siento, diciendo lo que no pienso y actuando al azar.

Bah, random. Paranoias al azar de un mal día.

miércoles, 11 de enero de 2012

Sonrisas a parte.

Su sonrisa desprendía felicidad, pero su mirada albergaba tristeza.

Albergaba la tristeza que le creaba el día a día. Esconder sus sentimientos a través de esa sonrisa era algo ya común, parte de su rutina y de su vida. 
Siempre resguardado tras la seguridad de esa felicidad fingida, esa felicidad irreal que erigía su propio subconsciente cada mañana, como si fuese un gran muro, una barrera contra toda la mierda de fuera, contra todos los intrusos que pretendían llegar con más falsas sonrisas.
Sin embargo, esa felicidad le llenaba, le hacía creer en otra realidad, y le hacía creer en la seguridad de su muro, en que esa seguridad, quizás un día pasase a ser su rutina diaria, y no sólo una esperanza vana sin razón de existir. 
Quizás debería haberse rendido a la tristeza, al frío y la oscuridad de este sentimiento que tantas veces nos inunda y nos hunde arrastrándonos a la más grande desesperación, al odio propio... 
Pero él, no era así.
Él era fuerte. Sabía cómo salir de esto, lo había hecho otras veces. Sabía que, si luchaba, si simplemente no se dejaba llevar, si no que remaba a contra corriente, podría salir de estos rápidos.
No era fácil, obviamente, pero a él le gustaba lo difícil. Le gustaba conseguir las cosas con sudor, puesto que  nunca le habían regalado nada. Todo había sido fruto de su esfuerzo.

Poco a poco, volvió a vislumbrar ese atisbo de felicidad, del calor salvador que desprendía su ahora pequeña barrera, que un día volvería a ser esa muralla de cara al exterior, esa sonrisa que, muchas veces, nos toca enseñar cuando no nos apetece.
Esa muralla, que tantas veces nos salva a todos de dar la cara a una realidad que quizás, el niño que llevamos dentro, no podría soportar.