Miras por la ventanilla del coche. Las gotas se estrellan en el cristal buscando tu cara.
Líneas discontinuas. Cuántos símiles se pueden hacer con esas líneas discontinuas.
Miras al frente intentando olvidar.
Crees que lo consigues, pero encuentras de nuevo esas líneas discontinuas. Bah.
Jodidas líneas discontinuas.
Te recuerdan al afán del ser humano por cambiar de dirección segundo sí, segundo también. Hoy quieres ser capitán y mañana tener un perro. Ya sabes, cohesión total.
Siempre quise tener un perro.
"-Papá, ¿por qué no compramos un perro?
-Primero cuida del periquito y después hablamos del perro."
Cierto, ahora recuerdo por qué no compramos un perro. Pobre pájaro.
Vuelves a las líneas discontinuas, aunque ahora llevan a su lado una línea continua. ¿Tendrán envidia las líneas discontinuas de las continuas? O, por el contrario, ¿lo tendrán las continuas de las discontinuas?
Teniendo en cuenta la tendencia por desear lo que tienen los demás, seguramente ocurra que se envidien mutuamente.
La discontinua querrá la tranquilidad de la continua, su equilibrio, su simpleza y rutina. La continua, sin embargo, gustará de tener más variedad, más libertad, más diversión con coches a toda velocidad pasando por encima suya. Qué cínicos somos a veces.
Yo, personalmente, no me quedo con ninguna... Eso de ser pisoteado a todas horas.. no, no me va.
Llegas al peaje. En el último momento, cambias de carril... Mal fario.
En tu carril estará el conductor más lento. ¿Cómo lo hago? No lo sé. Costumbres.
De costumbres sabe mucho la línea continua. La rutina es de lo poco que nos mantiene cuerdos, ¿sabéis? Qué sería de nosotros si cada día que nos despertásemos, fuese en una cama diferente, con un peinado diferente, ropa diferente, en un país diferente.
Sales de tu casa y te encuentras a un chino hoy, un español mañana, un canadiense al siguiente y un filipino al mes. Locura. Locura máxima. Y sin embargo, odiamos la rutina. Odiamos la cordura, el día a día, las mismas caras, los mismos sueños. No nos gusta encontrarnos con las mismas arrugas y caras de cansancio cada mañana. Queremos cosas nuevas, discontinuidades. ¿O no?
Nosesae. Volvemos a la gran pregunta de siempre.
¿Qué queremos? Oh, gran bucle. Holy shit.
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