miércoles, 14 de diciembre de 2011

El ritmo de la vida


¿No habéis escuchado nunca a alguien deciros:
-"Los jóvenes de hoy en día, vais demasiado rápido"?
Yo a esa afirmación, respondo siempre con orgullo: 
-"Sí, tiene usted razón". 

Y la tiene, no es que se la dé como a los tontos...
Pero, ¿por qué respondo con orgullo? Porque realmente, la vida es corta, y no quiero quedarme nunca con las ganas de nada, no quiero morir mañana diciendo: "¡Mierda!, no hice esto" o "Al final no hice aquello"...
Si de algo siempre he presumido de mi padre y abuelo, es que ambos dos han hecho muchísimo con su vida, siempre han tenido historias e historias que contarme, porque disfrutaron y disfrutan plenamente de su vida como poca gente lo hace. Son envidiables, de verdad.

Yo por ejemplo, siempre voy andando muy rápido por la calle, quizás sea porque siempre llego tarde (jajaja!) o quizás porque de verdad, me gusta vivirlo todo rápido, pero intensamente.
¿Por qué ir lento? 
¿Por qué esperar a que el mundo te coma a ti, si puedes comértelo tú?
¿Por qué no vivir todo lo posible ahora que gozamos de la juventud? 
Quizás luego sea demasiado tarde. Tenemos la muerte más cerca de lo que pensamos, solo que nos hemos acostumbrado a ella, la vemos en la televisión como algo natural, como algo que puede pasarnos ahora mismo, mientras escribo lo que pasa por mi mente, puede pasarme mientras estoy en el colegio o quizás cuando esté con mis amigos... nunca se sabe, y la televisión nos lo recuerda día a día con cierta frivolidad de la que ya hablaré algún día.
Entonces, ¿por qué dejar que el tiempo nos abrume? ¿Por qué dejar que pase a nuestro lado sin que nos demos cuenta, sin que nos dé tiempo a reaccionar?
No señor. Seguiré yendo rápido, seguiré contestando con orgullo que "sí", que lo hago...

Y además, espero vivirla de tal forma que no pueda arrepentirme de no haber hecho nada, que el ritmo de la vida no me consuma sin que yo esté feliz con mi existencia, con mi paso por el mundo.
Espero que para cuando llegue mi momento, cuando todo el ajetreo de mi alrededor se pare, mi historia siga latiendo por siempre en la mente de mis hijos y nietos, como estará la de mi abuelo y mi padre en la mía por siempre.

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